EL OTRO LADO

Cuando escribo la soledad me embarga, me lleva a mi ser profundo, donde están las ciénagas de mi existencia, esas donde todos sin excepción hemos navegado.

Porque la oscuridad es algo que forma parte de nuestro ser, claroscuros que con la edad se matizan, unos desaparecen por decisión consciente y otros se enquistan debajo de la piel como si de otra persona se tratara.

Como Alicia, la curiosidad nos lleva a atravesar el espejo, no una, ni dos, ni tres veces, no tiene nada de malo, siempre que seamos conscientes de los pasos que damos.

La mente, ese ente maravilloso que nos juega malas pasadas más de una vez, que es independiente y tiene “sus” propios pensamientos. Freud ya analizo el subconsciente consciente (no es un sinsentido) sobre nuestros actos tenemos el control prácticamente siempre, pero hay un “clic” que hace a parecer nuestro YO oculto, sea a través de la Rabia, la lascivia, la vergüenza o una combinación de todas y muchas más personalidades y actitudes.

Como decía, nada es malo, siempre que se haga con mesura.

Vivimos en una sociedad donde lo políticamente correcto es lo imperante y el ser humano por naturaleza es irreverente.

Porque al ir en manada (la sociedad) todos mimetizamos nuestro entorno y avanzamos cuales zombis.

Como humano individual tenemos ganas de ampliar nuestro entorno, de descubrir, de ser libres de palabra y obra, de ser únicos y de amar a seres especiales como nosotros.

No pongamos limites a lo que somos, a lo que nos hace individualmente irresistibles, no frenemos impulsos e ideas que pueden llevarnos a otro plano.

Sed libres

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